lunes 29 de noviembre de 2010

SINpensar



Hoy me sentí de muchas maneras en pocos espacios de tiempo. Mi día no comenzó tan diferente a los demás, no deseaba despertar, me levante solo para comer y me sentía completamente ofuscada y molesta.

Y así me fui directo a clases, ofuscada y molesta. Llegue a la universidad y me sentía como en el limbo, mi mente se disparo y se desconecto de mi persona; mi imaginación fluía a mil.

Sin darme cuenta ya era hora de irnos de la sala, camine sin siquiera caminar al metro, me despedí de mis compañeros y camine junto a uno de ellos hasta la próxima estación; después de un pequeño lapso de conversación. Cada uno tomo distintas direcciones.

Camine hasta el paradero más lejano, simplemente deje que mis pies me guiaran. Veía todo, pero no escuchaba voz humana, solo el intenso barullo de las calles a tan tarde hora.

Llegue al paradero y me subí a la micro, me senté y comenzé a pensar en muchas cosas a la vez...hasta que una voz conocida capto mi atención.

Un muchacho con no mas edad que la mía, comenzó a entregar unos poemas y pensamientos que el creaba. No era la primera vez que lo veía, ya con anterioridad habíamos coincidido en el mismo transporte.

En esa ocasión, el papel con el texto que me entrego me llego de tal manera, y describió sin siquiera conocerme un poco de mi vida y de como me sentía.

Y esta vez no fue la excepción, leí el papel y sin querer mis ojos se llenaron de lágrimas, y un nudo se formo en mi garganta, en esta ocasión, coincidió en como me encontraba, en la maraña que se formaba en mi mente y corazón.

Coincidencia o no, es todo tan bizarro, tan fuera de lugar...que no se que pensar.

Y nuevamente emprendí el rumbo a casa, sin siquiera darme cuenta que eran mis pies los que me llevaban, y que mi mente estaba en un lugar muy lejano.

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